PDF Imprimir
Usar puntuación: / 1
MaloBueno 

Sobre Playtime y Jacques Tati

Retrospectiva Jacques Tati en el Cineclub Municipal Hugo del Carril - Del jueves 08/07 al domingo 11/07 del 2010

Por Fernando Pujato - Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

play time

¿No es suficiente el sentido elogio de Daney de que “todos, siempre, le deberán todo”? ¿No alcanza con mencionar su magistral trabajo sobre el sonido, su terca laboriosidad en el guión técnico, su anticipación futurista? ¿No es ya demasiado señalar su genial comicidad, y su impronta ética  (y estética) con respecto a la sociedad que visualizó, imaginativamente, mejor que nadie? Sí, es suficiente. Tan sólo resta ver sus películas, ver Playtime.El romanticismo provincial amenazado por el atisbo de la americanización, en Días de fiesta; el desentrañamiento del tiempo, en Las vacaciones del Sr. Hulot; la anticipación futurista barriendo con la nostalgia del pasado, en Mi tío; todo en Tati es un prolegómeno, una creciente preocupación por la puesta en escena, y por las consecuencias de una modernidad que terminará, finalmente, con aquello que obstaculiza su inexorable marcha hacia otras formas de vida, hacia otras formas de hacer y pensar el cine. Allí está Playtime.

Hay una historia (una anécdota sería la palabra correcta) en Playtime, pero ésta funciona más bien como excusa, como un delgado hilo no-conductor, para que Tati nos informe que el París de las postales sólo es un reflejo en los vidrios de una realidad construida, literalmente, a sus expensas; de que ya no es posible tomar una despojada foto de “aquellos románticos” puestos de flores. No hay nada que fotografiar.

Pero sí por mostrar; al punto de que es difícil decidir qué ver, hacia qué lugar del plano debemos dirigir la mirada, y qué es realmente lo significativo de cada escena. No hay refugio posible para la mirada, y tal vez por ello, Hulot se multiplica; como si Tati advirtiera que su entrañable personaje ya no alcanza para alterar el orden constituido de las cosas, que su presencia ya no es necesaria (pero sí paradigmática) para desatar el aquelarre en una fiesta, el equívoco de un encuentro de negocios, o la entrega de un regalo de despedida. Algo parece haberse perdido, inexorablemente, en la apoteosis carnavalesca de este nuevo orden relacional; porque ahora es el espacio el que construye la comunicación interpersonal, el que configura la alteridad, y no al revés. Los autómatas provincianos (las nacionalidades ya no cuentan aquí) circulan por este caos ordenado sin preguntarse el porqué de la inutilidad de sus acciones, de aquello que lo rodea, que los conforma, y que permite la absurda funcionalidad de todo lo que parece habitar en este chato, previsible, universo.

Y si hay algo que Playtime puede brindarnos, es el acceso privilegiado a la visión de un espacio cinematográfico, elaborado a partir de una profunda, inteligente y nítida observación de una sociedad determinada, en un lugar determinado, en una época determinada. Esto – irónica pero no paradójicamente – es lo que hace de Playtime un film universal, situado al margen de las fronteras, las modas y los cánones.

Encapsular su belleza, encriptar su inteligencia y asentarlo en una lista, puede ser funcionalmente cómodo para dar cuenta de la obra de Tati, y algo mezquino, también pero no alcanza para disimular el hecho de que sus películas (y Playtime es su expresión más acabada) situaron buena parte de las coordenadas visuales del mundo moderno, entregándonos un precioso legado: el poder reírnos del fútil ordenamiento de ese (nuestro) mundo.
Comentarios
Añadir nuevo
+/-
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Website:
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 

!joomlacomment 4.0 Copyright (C) 2009 Compojoom.com . All rights reserved."

 
Banner

Twitter

Culturaflux
Culturaflux: @blog.programa

Martes, 03 Agosto 2010 from web



powered by TweetXT!
 
Banner