TREVOR HARMONIC - Tratado sobre la tragedia Por Aldo Ferreira
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Fotos: Helen Navajas
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* "Father, yes son, I want kill you Mother... I want to... fuck yo... " (Jim Morrison - 1943 - 1971)  Viernes 18 de Junio, alrededor de las 22 horas, con el AUDITORIO de la FACULTAD DE LENGUAS de la Universidad Nacional de Córdoba casi completo de público, ubicado hacia el fondo del salón y bien atentos a presenciar la obra musical anunciada, evocaba viejas lecturas acerca de la tragedia, que dicho sea de paso,vocablo utilizado frívola e incorrectamente por el periodismo fatuo de los medios mas concentrados y de reconocido tono ultraconservador; aunque no sin cierta sorpresa, contraviniendo (como siempre) al modelo de la cultura dominante y excluyente, se me dió por revivir, no con nostalgia, ni melancolía, sino con un angustioso regusto a pérdida, a Jim Morrison y su trágica visión anticipatoria de la generación derrotada con consciencia rock, The End. "This is the end/Beautiful friend/This is the end/My only friend, the end/Of our elaborate plans, the end/Of everything that stands the end/No safety or surprise, the end/I'll never look into your eyes... again... ". Sí, ya en 1967, James Douglas Morrison, alegaba poeticamente acerca del final funesto de la connciencia rock: "Este es el fin/Hermoso amigo/Este es el fin/Mi único amigo el fin/De nuestros elaborados planes, el fin/De todo lo que permanece, el fin/Sin seguridad o sorpresa, el fin/Nunca miraré en tus ojos........otra vez... ". Esta oscura epifanía poética de Morrison, arropada con un aura psicodélica, deslizándose por una etérea nube de burbujas, reververando antiguos timbres orientales, The Doors, fueron magistralmente utilizados por Francis Ford Coppola para introducirnos en su drama bélico "Apocalipse Now" (1979) casi una década después de la enigmática muerte del poeta hard rock norteamericano en París. El guión del dramático film de Coppola, está basado en El corazón de las tinieblas (Heart of Darkness), novela de Joseph Conrad, ambientada en el África de finales del siglo XIX. en Apocalipse Now de Coppola, el capitán Willard (Martin Sheen) es enviado a Vietnam a un lugar de la jungla donde deberá localizar y matar al Coronel Kurtz (Marlon Brando), un ex boina verde que ha organizado su propio ejército y se deja adorar por los nativos...; mas allá de la paráfrasis fílmica de Coppola de la monumental novela de Conrad, la historia bélica, contada para el cine por Coppola, fue, ni mas ni menos, la vívida tragedia del pueblo vietnamita a manos del imperialista ejército invasor estadounidense. En esos instantes de espera, entre el bullicio que van como indicando el inicio del show, entre encuentros, reencuentros impensados, saludos, luces, equipos de sonido, ruidos de papeles desenvolviendo los chocolates, risas, nervios, temores, pánicos escenográficos..., personas coriendo a la vereda a encender su cigarrillo...; el sugerente título: "Tratado sobre la tragedia", se columpiaba antojadizo en mi memoria, que en estos momentos me hace descartar por completo aquí, citar de manera renuente a la bíblica y sangrienta historia de Caín y Abel, criminal anunciación de la humanidad toda. Pero, como una vez abierta de par en par las puertas de la memoria..., éstas ya son contumaces en su conducta, ajena por cierto, a la voluntad arbitraria; cómo entonces, ralentizar la tragedia de Edipo, ‘de pies hinchados’, el que asesinó a su padre Layo y que tuvo cuatro hijos con su madre Yocasta, viuda de su padre, Polinices, Eteocles, Ismena y Antígona; y esa otra, la universalmente reconocida, escrita hace unos cuatrocientos años: "... Hamlet, hijo del difunto rey de Dinamarca, se siente melancólico y abatido por las cosas del mundo. Su madre se ha casado con Claudio (el hermano de su padre), el nuevo rey, y Hamlet deambula por el palacio lleno de sospechas y dudas. Dos meses después de la muerte de su padre, Hamlet es visitado por el esoectro de su padre y le informa que ha sido asesinado por Claudio para llegar a ser rey y casarse con su madre. A Hamlet le corresponde la venganza del asesinato, pero se angustia entre la acción y la duda y busca excusas para posponer la venganza... ". Si la duda es un filoso y fatal estilete, que nos divide entre ni ser ni no ser..., habrá sido Sir Francis bacon (22 de enero de 1561 – 9 de abril de 1626), conocido también por barón de Verulam, vizconde de San Albano, canciller de Inglaterra, el verdadero y real autor de la inmortal obra: Hamlet? que medio planeta sabe que su autor es William Shakespeare, nacido con fecha desconocida, pero bautizado el 26 de abril de 1564 (calendario juliano) Stratford-upon-Avon, y su defunción, según calendario gregoriano: 3 de mayo de 1616, calendario juliano: 23 de abril de 1616; seguro que si pudiéramos representarnos solo por un momento, la ucronía de atisbar el diálogo (mediante el güija) entre Mark Twain, Nietzche... y Vanessa Redgrave o Derek Jacobi, indubitables nos dirían: "qué duda os cabe?". Empero, ahí no mas quedó la cosa, algunos que otros carraspeos, sigilosos correr de sillas, voces muy tenues, reubicaciones posturales, propios indicadores que algo importante iba a suceder en el auditorio; y en los primeros acordes, en los iniciales compases..., pude descubrir los insoslayables guiños sónicos del trío, a la memoria-rock-sinfónico-progresivo-experimental de King Crimson, Van Der Graaf Generator, y al mismísimo Roger Keith 'Sid' Barrett de un liminar Pink Floyd...
En un amable diálogo vía correo electrónico entre Leandro Ferrero y CulturaFlux, nos acercó precisos conceptos acerca de su obra Tratado sobre la tragedia, conceptual álbum que presentaron el pasado viernes en el Auditorio de la Escuela de Lenguas: Leandro Ferrero: La obra - Hace unos años, quizás cinco, quizás más comenzamos a pensar, los tres miembros de la banda, que queríamos componer una obra, una obra conceptual de manera integral. No como un recorte. Nos hacía falta un concepto inicial, que terminó siendo la lucha de poderes. No cualquier lucha, sino la de un poder superior y uno inferior, alguien que, desde abajo busca la liberación y alguien que, desde arriba, se lo impide. (No es algo original, si se quiere se puede pensar en la dialéctica hegeliana del amo y del esclavo, o en la estructuración marxista sobre la distribución de capital). De todas formas, a lo largo de la composición de cada una de las partes que componen el la obra se fue planteando que tanto las letras como el motivo musical que utilizabamos nos hacía acordar a la tragedia como género literario. Se nos ocurrió casi sobre el final de el proceso creativo la identificación de lo que habíamos hecho con el título "Tratado Sobre la Tragedia". FLUX: contanos un poco sobre la tapa. Leandro Ferrero: La tapa del disco, es un motivo decorativo, que según tengo entendido, representa a Edipo matando a Layo, su padre, aunque en realidad, nunca lo había conocido. En este sentido decidimos que la letra tuviera como referencia a modo de corchetes quién hablaba en cada verso cantado, que en definitiva se plantea aquí bajo la polaridad "padre-hijo" pero que en realidad podría haberse planteado "empleado-jefe; amo-esclavo; realeza-plebe, etc". FLUX: la obra consta de cantos y episodios, según se aprecia al escuchar detenidamente el CD. Leandro Ferrero: Por este mismo motivo, y aunque la obra está planteada como un continuum (que incluso no admite silencios entre tema y tema), nos pareció necesario plantear dos divisiones. Una más obvia, planteada con el formato de "tracks", donde cada "tema" se le llamó episodio, y una más general, relacionada con el carácter de un grupo de episodios, que siguiendo el estilo de la tragedia llamamos "cantos". De esta manera, la obra se divide en 3 cantos: "Combate", "Reflexión" y "Condena", que contienen, cada uno un grupo de episodios.
FLUX: qué significa para ustedes el objeto CD. Leandro Ferrero: Ahora que sacamos el disco pienso que triunfamos en nuestro objetivo de no editar un producto "comercial". No considero, personalmente, que sea una obra fácil, pero sí creo que su densidad le permite al consumidor de arte profundizar en algunos aspectos que nosotros como artistas consideramos importantes: la introspección y la posibilidad de elegir dentro de una misma obra algún aspecto que nos identifique con alguno de los personajes. Esto hace que el arte trascienda y que cada uno lo haga suyo, aunque sea por un momento. FLUX: El rock progresivo y lo que intentan hacer es un reconocimiento a un estilo hecho a un lado por las nuevas generaciones de bandas locales y/o nacionales? Leandro Ferrero: A lo largo de la creación del disco nos encontramos con que lo que veníamos haciendo tenía paralelismos claros con un estilo que en los años 70 se denominó Rock Progresivo. Bandas como King Crimson, Yes, Genesis, Van Der Graaff Generator, etc. plantearon una concepción del rock orientada en este sentido, más innovador, planteando desafíos a sus oyentes, tratando de transmitir conceptos poco estructurados pero de manera extensa, en definitiva, un rock progresivo. Nos encontramos -humildemente- tratando de lograr concretar estos aspectos, pero sin perder el tono y color que nace de lo que hacemos. En los 90, al resurgir este género con bandas como Dream Theater o Porcupine Tree, bandas que realmente nos gustan, el género derivó en una cuestión de virtuosismo y acrobacias que no nos parece que nos caractericen. Hago esta aclaración debido al señalamiento desde diferentes lugares acerca de qué género hacemos y que no. Me parece una extraña devoción del rockero a la clasificación entomológica, a definir especies y subgéneros, en vez de tolerar la particularidad de lo que cada banda genera.
Y como todo principio torna en círculos al final, cercano a la medianoche, nos encontrábamos en el hall de entrada al auditorio, en agradable e inocultable empatía, distendida atmósfera rock en el adiós. Saludos, abrazos, agradecimientos y todo eso que ocurre paradojicamente cada vez que los buenos encuentros van arribando a su fin. Afuera el aire fresco de la noche sobre la tierra, la cadencia carioca acompañando a los pasos apagados por la estridencia de los claxon urbanos y en mi memoria la pregunta que aún no tenía respuesta alguna: quién es Trevor? Claire Trevor, la reina del cine negro? Lisa Trevor, el personaje ficticio de la serie de videojuegos Resident Evil? Trevor Charles Rabin, guitarrista y compositor sudafricano del grupo de rock progresivo británico Yes? Pues no. Nada de eso. Trevor Harmonic: Lucas Demaría (guitarra), Leandro Ferrero (bajo y voz) e Ignacio Ortiz Moran (batería), solo aluden en su nombre a: Trevor y Raquel Ochmonek, molestos vecinos de Los Tanner, quienes tenían oculto a: Gordon Schumway, un pequeño extraterrestre apodado A.L.F («Amorfismo Lejano Fantastico», «Alienígena Ligeramente Fastidioso» o “Alien Life Form”, del inglés «Forma de vida Extraterrestre»). Todo esto como para convenir que ser distinto no es en absoluto ninguna tragedia como andan diciendo por el barrio de esta aldea provinciana.
Agradecimiento a: Helen Navajas, Marcelo gomez.
* The End - The Doors.
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